28 de julio de 2013
Oh deja que el Señor te envuelva...
17 de abril de 2013
¿Por qué la gente cae al suelo cuando recibe el descanso en el Espíritu?
4 de junio de 2012
Seminario sobre carismas
El temario es este:
1. Consultar a Dios con la Biblia 28.05.12
2. Lenguas para hablar con Dios (carisma de lenguas) 04.06.12
3. Oídos de discípulo (carisma de profecía) 11.06.
4. Identidad y pertenencia 18.06.12
5. Worship Night 25.06.12
29 de septiembre de 2011
Los arcángeles

¿Los ángeles están ahi?
- Los que la niegan. Por sostener una postura materialista o racionalista. Algunos teólogos también niegan que existan los ángeles. Negar su existencia no es una idea nueva: “Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa.” (Hechos 23, 8).
24 de mayo de 2011
Un santo pentecostal
También es un ejemplo de ecumenismo. Cuando todavía ni siquiera se inventaba esa palabra San Felipe en una ocasión dijo: "A los no católicos se les gana con amor". En otras palabras la búsqueda de la unidad pasa por el servicio y el amor mutuos. Todavía recuerdo a Nicky Gumbel, ministro anglicano y pionero del Curso Alpha, hablando muy bien de San Felipe Neri, en el año 2007, cerca de la fiesta del santo y poniéndolo como ejemplo de docilidad al Espíritu.
30 de diciembre de 2010
Propósito de año nuevo
Es muy bueno hacer propósitos. Alguna alguien dijo: "Si tienes el porqué, tienes el cómo". Algo que te puede ayudar a cumplir tus propósito de año nuevo es contárselos a alguien que te "eche porras"... a un amigo o amiga que te anime y que te pregunte cada mes o cada quince días cómo vas con tus propósitos y que ore para que Dios te dé constancia. Tú puedes hacer lo mismo por alguien.
Para que nuestros propósitos no se esfumen deben tener las siguientes características:
- Prácticos: no vagos ni teóricos
- Realizables: no imposibles para mí.
- Oportunos: adecuados a mi necesidad.
- Teocéntricos: para Dios o por Dios.
- Integrados: como consecuencia de mis convicciones e ideales.
- Motivados: “Esto es útil, necesario, agradable, fácil”.
- Enunciados: como slogans o máximas fáciles de recordar y estimulantes.
16 de septiembre de 2009
Liderazgo al estilo “Convivencias”
20 de julio de 2009
La Biblia es para los católicos

Associate Director for Utilization of the New American Bible.
1. Leer la Biblia sí es para los católicos. La Iglesia alienta a los católicos a que hagan la lectura de la Biblia parte de su vida diaria de oración. Al leer estas palabras inspiradas, las personas profundizan en su relación con Dios y llegan a entender su lugar en la comunidad de aquellos que Dios ha llamado para sí.
2. Orar al principio y al final. Leer la Biblia no es como leer una novela o un libro de historia. Deberíamos comenzar con una oración pidiendo al Espíritu Santo que abra nuestro corazón y nuestra mente a la Palabra de Dios. La lectura de la Sagrada Escritura debería terminar también con una oración para que esta Palabra dé fruto en nuestra vida, ayudándonos a ser personas más santas y más fieles.
3. ¡Entérese de toda la historia! Al escoger una Biblia, busque una edición católica. La edición católica incluye la lista completa de los libros que la Iglesia considera sagrados, así como introducciones y notas para comprender el texto. La edición católica incluye una nota de imprimatur en el reverso de la página del título. El imprimatur indica que el libro está libre de errores doctrinales según la enseñanza católica.
4. La Biblia no es un libro; es una biblioteca. La Biblia es una colección de 73 libros escritos en el curso de muchos siglos. Los libros incluyen historia de los reyes, profecías, poesía, cartas que retan a nuevas comunidades de creyentes en dificultades, y relatos de la predicación y la pasión de Jesús transmitida por parte de los creyentes. El conocimiento del género literario del libro que se está leyendo le ayudará a entender las herramientas literarias que usa el autor y el significado que éste trata de transmitir.
5. Sepa qué es la Biblia —y también lo que no es. La Biblia es el relato de la relación de Dios con el pueblo que Él ha escogido para sí. No está escrita para ser leída como un libro de historia, ni de ciencia, ni como un manifiesto político. En la Biblia, Dios nos enseña aquellas verdades que necesitamos para el bien de nuestra salvación.
6. La suma es mayor que las partes. Lea la Biblia en su contexto. Lo que sucede antes y después—incluso en otros libros—nos ayuda a entender el verdadero significado del texto.
7. Lo antiguo tiene relación con lo nuevo. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento se iluminan el uno al otro. Aunque leamos el Antiguo Testamento a la luz de la muerte y resurrección de Cristo, éste tiene también su valor propio. Juntos, estos testamentos nos ayudan a entender el plan de Dios para la humanidad.
8. No están leyendo solos. Al leer y reflexionar sobre la Sagrada Escritura, los católicos se unen a aquellos hombres y mujeres fieles que han tomado en serio la Palabra de Dios y la han puesto en práctica en su vida. Leemos la Biblia en la tradición de la Iglesia para beneficiarnos de la santidad y sabiduría de todos los fieles..
9. ¿Qué me está diciendo Dios? La Biblia no se dirige sólo a gente que murió hace mucho tiempo en un lugar lejano. También se dirige a cada uno de nosotros en sus propias circunstancias. Cuando leemos, debemos entender lo que dice el texto y cómo han entendido los fieles su significado en el pasado. A la luz de este entendimiento, entonces nos preguntamos: ¿qué me dice Dios a mí?
10. Leer no es suficiente. Si la Sagrada Escritura se queda sólo en palabras en una página, nuestra tarea no ha terminado. Necesitamos meditar sobre el mensaje y ponerlo en práctica en nuestra vida. Sólo entonces puede la palabra ser “viva y eficaz” (Hebreos 4,12).
16 de enero de 2009
Bautismo en el Espíritu y vida sexual

"Las relaciones y los valores familiares según la Biblia"
Congreso Teológico-Pastoral
de preparación al VI Encuentro Mundial de las Familias
Ciudad de México, 14 de enero de 2009
P. Raniero Cantalamessa
Un ideal que hay que redescubrir
No menos importante que la tarea de defender el ideal bíblico del matrimonio y de la familia es la tarea de redescubrirlo y vivirlo en plenitud por parte de los cristianos, de manera que se vuelva a proponer al mundo con los hechos, más que con las palabras.
Leamos hoy el relato de la creación del hombre y de la mujer a la luz de la revelación de la Trinidad. Bajo esta luz, la frase: "Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó", revela por fin su significado, que había sido enigmático e incierto antes de Cristo. ¿Qué relación puede haber entre ser "a imagen de Dios" y ser "macho y hembra"? El Dios bíblico carece de connotaciones sexuales; no es ni varón ni mujer.
La semejanza consiste en esto. Dios es amor y el amor exige comunión, intercambio interpersonal; requiere que haya un "yo" y un "tú". No existe amor que no sea amor por alguien; donde no hay más que un sujeto no puede haber amor, sino sólo egoísmo o narcisismo. Allí donde Dios es concebido como Ley o como Potencia absoluta, no hay necesidad de una pluralidad de personas (¡el poder se puede ejercer también solos!). El Dios revelado por Jesucristo, siendo amor, es único y solo, pero no es solitario; es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas.
Dos personas que se aman -y el caso del hombre y la mujer en el matrimonio es el más fuerte- reproducen algo de lo que ocurre en la Trinidad. Allí dos personas -el Padre y el Hijo-, amándose, producen ("exhalan") el Espíritu que es el amor que les une. Alguien ha definido el Espíritu Santo como el "Nosotros" divino, esto es, no la "tercera persona de la Trinidad", sino la primera persona plural [10].
En esto precisamente la pareja humana es imagen de Dios. Marido y mujer son en efecto una carne sola, un solo corazón, una sola alma, aún en la diversidad de sexo y de personalidad. En la pareja se reconcilian entre sí unidad y diversidad. Los esposos están uno frente al otro como un "yo" y un "tú", y están frente al resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un "nosotros", casi como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. "Nosotros", o sea, "tu madre y yo", "tu padre y yo".
En esta luz se descubre el sentido profundo del mensaje de los profetas acerca del matrimonio humano, que por lo tanto es símbolo y reflejo de otro amor, el de Dios por su pueblo. Esto no significaba sobrecargar de un significado místico una realidad puramente mundana. No era cuestión sólo de simbolismo; era más bien revelar el verdadero rostro y el objetivo último de la creación del hombre varón y mujer: el de salir del propio aislamiento y "egoísmo", abrirse al otro y, a través del éxtasis temporal de la unión carnal, elevarse al deseo del amor y de la alegría sin fin.
¿Cuál es la causa de la inconclusión y de la insatisfacción que deja la unión sexual, dentro y fuera del matrimonio? ¿Por qué este impulso cae siempre sobre sí mismo y por qué esta promesa de infinito y de eterno resulta siempre decepcionada? Los antiguos acuñaron un dicho que plasma esta realidad: "Post coitum animal triste": como cualquier otro animal, el hombre después de la unión carnal está triste.
El poeta pagano Lucrecio dejó, de la frustración que acompaña cada copulación, una descripción despiadada que en un Congreso para esposos y para familias no debería resultar escandaloso oír:
"Se estrechan ávidamente al cuerpo y mezclan la saliva
boca a boca, y jadean, apretando los labios con los dientes;
pero en vano; porque no pueden arrancar nada,
ni penetrar y perderse en el otro cuerpo con todo el cuerpo" [11].
¿Queremos, de una buena vez, como cristianos, buscar una explicación a esta devastadora disfunción? La explicación es que la unión sexual no se vive en el modo y con la intención pretendida por Dios. Este objetivo era que, a través de este éxtasis y fusión de amor, el hombre y la mujer se elevaran al deseo y tuvieran una cierta pregustación del amor infinito; recordaran de dónde venían y a dónde se dirigían.
Incluso parejas creyentes tampoco llegan a reencontrar -a veces más que las otras- esa riqueza de significado inicial de la unión sexual a causa de la idea de concupiscencia y de pecado original asociada a tal acto durante siglos. Sólo en el testimonio de algunas parejas que han tenido la experiencia renovadora del Espíritu Santo y viven la vida cristiana carismáticamente se encuentra algo de aquel significado original del acto conyugal. Aquellas han confiado con estupor -a parejas de amigos o al sacerdote- que se unen alabando a Dios en voz alta, o incluso cantando en lenguas. Era una experiencia real de presencia de Dios.Se comprende por qué sólo en el Espíritu Santo es posible reencontrar esta plenitud de la vocación matrimonial. El acto constitutivo del matrimonio es la donación recíproca, hacer don del propio cuerpo (o bien, en el lenguaje bíblico, de todo uno mismo) al cónyuge. Al ser el sacramento del don, el matrimonio es, por su naturaleza, un sacramento abierto a la acción del Espíritu Santo que es por excelencia el Don, o mejor, la Donación recíproca del Padre y del Hijo. Es la presencia santificadora del Espíritu aquello que hace del matrimonio un sacramento no sólo celebrado, sino vivido.
Dar espacio a Cristo en la vida de pareja es el secreto para acceder a estos esplendores del matrimonio cristiano. De hecho es de Él de quien viene el Espíritu Santo que hace nuevas todas las cosas. Un libro del obispo Fulton Sheen, popular en los años cincuenta, inculcaba todo esto en su título: "Tres para casarse" [12].
No hay que tener miedo de proponer a algunas parejas de futuros esposos cristianos, particularmente preparadas, una meta altísima: la de orar un poco juntos la noche de bodas, como Tobías y Sara, y después dar a Dios Padre la alegría de ver de nuevo realizado, gracias a Cristo, su proyecto inicial, cuando Adán y Eva estaban desnudos uno frente al otro y ambos ante Dios, y no se avergonzaban.
Termino con algunas palabras tomadas, una vez más, de El zapato de raso de Claudel. Se trata de un diálogo entre la protagonista femenina del drama, que combate entre el miedo y el deseo de rendirse al amor, y su ángel custodio:
- ¿Cómo podría estar celoso de lo que ha hecho Él mismo?
- Pero el hombre, en brazos de la mujer, olvida a Dios...
- ¿Se le olvida estando con Él y siendo asociados al misterio de su creación? [13]
7 de enero de 2009
Tiempo de soñar...
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Ellos han sido los primeros o de los primeros eslabones con los que se ha ido formando poco a poco la cadena de nuestra Renovación. Hay que aprovechar sus conocimientos, hay que beneficiarnos de sus experiencias o consejos, hay que recibir inclusive sus caritativas amonestaciones.
A veces no se hace el esfuerzo de preparar convenientemente sutitutos o por idolencia, o por falta de responsabilidad, o por ni siquiera pensarlo o imaginarlo, o inclusive por temor a ser desplazados de nuestro puesto.
¡Animo, pues! Mantengamos en toda su identidad y su riqueza la Renovación carismática que recibimos un día como un gran regalo de Dios en nuestra vida; reavivemos en nosotros la llama de ese don divino; y pasemos a las generaciones nuevas la antorcha de la Renovación fulgurando con la luz del Padre, con el resplandor de Cristo y con el fuego del Espíritu Santo.
4 de diciembre de 2008
LECTIO DIVINA "interactiva"


16 de octubre de 2008
¿Cristianos?

Pocos católicos saben que el cristianismo viene en 4 sabores básicos (por usar una analogía imperfecta): cristianismo católico, cristianismo ortodoxo, cristianismo protestante o evangélico y cristianismo anglicano. Uno de los libros que hicieron famoso hace algunos años al actual Papa Benedicto XVI se llama "Introducción al cristianismo" y no "Introducción al catolicismo". Creo que tenemos que seguir creyendo en lo que el Papa Juan XIII decía: "Es más lo que nos une que lo que nos separa". El mundo necesita de Cristo, tiene sed de Dios, tiene sed de infinito y sed de significado de la vida.
Ambas cosas: pescar y pastorear son necesarias. Creo que debemos aprender unos de otros. El archimandrita Ignatios D. Sotiriadis, delegado fraterno de la Iglesia Ortodoxa Griega ante el Sínodo de los Obispos Católicos, hizo un llamado urgente la semana pasada en Roma, en el Sínodo de Obispos Católicos:
¡Nuestra sociedad está cansada y enferma! ¡Busca pero no encuentra! ¡Bebe pero no se sacia! ¡Exige de nosotros, los cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos), un testimonio común, una voz unida!¡Este es el deseo profundo de quien alberga en el corazón la nostalgia dolorosa de la Iglesia no dividida, Una, Sancta, Catholica et Apostolica! Así como de quien, en un mundo si Cristo, le dirige, con pasión, con confianza filial y fe, una vez más, el grito de los apóstoles: Señor, ¿con quién iremos? ¡Tú sólo tienes palabras de vida eterna!".
13 de agosto de 2008
¡Mujeres admirables!

Siempre ha surgido la cuestión de cómo es que las «piadosas mujeres» son las primeras en ver al Resucitado y a ellas se les dé la misión de anunciarlo a los apóstoles. Éste era el modo más seguro de hacer la resurrección poco creíble. El testimonio de una mujer no tenía peso alguno. Tal vez por este motivo ninguna mujer aparece en el largo elenco de quienes han visto al Resucitado, según el relato de Pablo (1 Co 15, 5-8). Los propios apóstoles, respecto a las primeras, tomaron las palabras de las mujeres como «un desatino» completamente femenino y no las creyeron (Lc 24, 11).La respuesta la dio anticipadamente Jesús, cuando contestando a Simón, dijo acerca de la pecadora que le había lavado y besado los pies: «¡Ha amado mucho!» (Lc 7, 47). Las mujeres habían seguido a Jesús por Él mismo, por gratitud del bien de Él recibido, no por la esperanza de hacer carrera después. A ellas no se les habían prometido «doce tronos», ni ellas habían pedido sentarse a su derecha y a su izquierda en su reino. Le seguían, está escrito, «para servirle» (Lc 8, 3; Mt 27, 55); eran las únicas, después de María, su Madre, en haber asimilado el espíritu del Evangelio. Habían seguido las razones del corazón y éstas no les habían engañado.
Postdata y Dedicatoria: A Elsy, a Gaby, a Sylvana, a Barbie, a Claudia, a Ma Elena y a Valeria (todas ellas de México). A Jessica, a Karen y a Tricia (las 3 hablan inglés y 2 español). A Alejandra (de Vida Nueva) y a Alejandra (de la Viña). A las dedicadas de Monte Tabor (Bettiana y Tere), a Sylvia (al pie del cañón), a Anita Grimmy y a Claudia (Todas ellas del Cono Sur y de la Comunidad de Convivencias). Y a todas las que no me acuerdo por ahora: ¡MUCHAS GRACIAS POR SER UNA GRAN BENDICIÓN EN MI VIDA!
3 de julio de 2008
Un Pentecostés que sigue...
Alguna vez el P. Alberto predicó en el Congreso de Nuevas Comunidades organizado por la "Comunidad Canción Nueva" de Brasil. En este pequeño video se muestra cómo vivieron Pentecostés nuestros hermanos, lo importante es que Pentecostés continúa...
La comunidad Cancion Nueva fue fundada por el P. Jonas Abib (quien aparece en el video presidiendo la Misa), pionero del avivamiento carismático en la iglesia católica de América Latina. Es de la generación de pioneros a la que pertenece el P. Alberto, el P. Carrillo Alday, el P. Diego Jaramillo y otros.
Junto con ellos, los de la Comunidad de Convivencias buscamos que la chispa de Pentecostés incendie más y más los corazones...
19 de marzo de 2008
Chiara Lubich

8 de noviembre de 2007
¡Renúevate Renovación!
- Su primera llamada a nuestras vidas es a estar con Él y no a hacer cosas por Él.
- Que nuestra vida de oración personal es un asunto de amor y no puede “intercambiarse” por cualquier actividad, incluso una “carismática”;
- La alabanza, que es un signo distintivo de la Renovación Carismática, se limita hoy a unas cuantas canciones y a un ruido colectivo “carismático” en el grupo de oración;
- Nos conducimos demasiado por el “don” (¡oh error!) de la “suposición”. “Suponemos” que todos conocen bastante sobre el Espíritu Santo, el Bautismo en el Espíritu y los dones y frutos del Espíritu Santo;
- Nuestro ego, que “supuestamente” ha sido destronado por el Señorío de Jesucristo, desea reinar otra vez. “Es lo que yo quiero”, “Yo puedo tener”, “Yo te ordeno”, “Yo tengo discernimiento”, Yo decido”;
- ¿Fuente de santificación? ¿Vidas transformadas radicalmente? ¿Amor por las personas? ¿Celo por la salvación de las almas? ¿Se notan estas cosas entre nosotros?; 7. ¿Es su organización efectiva, eficiente, notable? O ¿existe una preocupación superficial sobre la presencia de los carismas como base de cada ministerio?
Purificación
Dios nos ha hablado de muchas y distintas maneras sobre un avivamiento inminente en la Renovación Carismática. Nos ha dado señales de que la “Renovación Carismática está impregnada de renovación”. Ha hablado -a través del Papa, la Iglesia, el pueblo-diciendo que estamos implicados en un proceso privilegiado -con heridas abiertas, dolor, decepciones, desviaciones, barreras, crisis... pero también con madurez, con redirección, volviendo al primer amor, a un nuevo despertar del coraje profético-un coraje profético que nos permite tocar nuestras heridas y desperezarnos de nuestro letargo espiritual, de nuestra dependencia de una “carismaticidad” meramente emotiva y lejos de intentar justificar las divisiones dentro de la RCC.
Una de las características de cualquier avivamiento es la purificación. Cada despertar espiritual está siempre precedido de un “camino de purgación” doloroso. De ahí la necesidad del coraje profético para dejar que todo lo que está “pudriéndose” o “creciendo de manera desordenada” sea reconocido, porque estas cosas ciertamente no nos hacen populares, aceptados o encuentran aprobación. Es necesario que cada uno de nosotros seamos lo suficientemente valientes para evitar los errores -los nuestros y los de los otros-y dejar que el Señor tome posesión del Señorío, en todas nuestras actividades que son realmente suyas.
¡Más de ti, Señor!
Éste es el momento. Ésta es la visión: volver al primer amor, volver a las obras quehacíamos al principio, dejar que Dios sea más y nosotros menos. Renunciar a nuestros planes particulares, abriéndonos dócilmente a los cambios queel Espíritu Santo quiere hacer en nuestros proyectos. Morir para ser resucitados.
Ofrezcamos “verdes pastos y aguas tranquilas” para las ovejas queel Señor ponga en nuestro camino, fieles en preservar nuestra identidad, en buscar la comunión y en cumplir nuestra misión. “Anhelemos las aguas vivas del Espíritu”... para preservar nuestra identidad y carismas y abrazar con valentía el Apostolado de Pentecostés, haciendo que “el Espíritu Santo sea conocido y amado en nuestra época que tiene tanta hambre de esperanza” (Juan Pablo II). Escuchen la súplica de Juan Pablo en las Vísperas de Pentecostés de 2004: “Espero quela espiritualidad de Pentecostés se extienda por la Iglesia como un incentivo renovado a la oración, la santidad, la comunión y la proclamación... Y proclamen con poder la salvación queviene de Jesucristo, el Señor”.
Concluyendo 40 años
El momento es ahora. Alabemos al Señor por la gracia recibida, arrepintámonos por las gracias que hemos dejado de aceptar y volvamos no en tiempo o espacio, ni incluso como si echáramos de menos algo; sino volvamos al Señor. Busquémosle y encontrémosle de todo corazón (ver Jer. 29, 13). “Cuando busques al Señor, se te hará presente”.
Volvamos al primer amor y a las obras que hicimos al principio, antes de que el Señor “venga y quite la lámpara de su lugar, a menos quete arrepiéntas”.
Se valiente, Renovación Carismática, el Señor viene ante nosotros con Su Espíritu.
Reinaldo Beserra Dos Reis
Suplemento del Boletín del ICCRS
Vol. XIII, Número 1, Enero-Febrero de 2007
5 de noviembre de 2007
Carta de un santo a su novia Maruja

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La carta a MarujaPrisión Provincial. Jaén, 1 de octubre de 1936.
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Si quieres saber más de Bartolomé Blanco puedes mirar este pequeño video.
8 de octubre de 2007
Santa Teresa y el don de lenguas

Las tentaciones

El Papa Benedicto XVI, en su nuevo libro "Jesús de Nazaret"nos dice en breves palabras cuál es el núcleo de toda tentación: "Mateo y Lucas hablan de tres tentaciones de Jesús en las que se refleja su lucha interior por cumplir su misión, pero al mismo tiempo surge la pregunta sobre qué es lo que cuenta verdaderamente en la vida humana. Aquí aparece claro el núcleo de toda tentación: apartar a Dios que, ante todo lo que parece más urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo o molesto. Poner orden en nuestro mundo por nosotros solos, sin Dios, contando únicamente con nuestras propias capacidades, reconocer como verdaderas sólo las realidades políticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, ésta es la tentación que nos amenaza de muchas maneras" (p. 52).
En la Convivencia con Cristo (CcC) damos algunos tips para hacerle frente a las tentaciones, por ejemplo:
EN LA TENTACIÓN MISMA
·Serenidad y fidelidad (Rm 7,17-25).
·Recurro rápido a la oración. Sobre todo, oración de alabanza.
·Me acuerdo de la Virgen o de la muerte (Eclo 7,36).
·Aparto las tentaciones “arrastradoras” (impureza, odio...).
·En las demás tentaciones, lucho frente.
·Me apoyo en la Escritura (Mt 4,1-10).
·Desprecio al Tentador. Espíritu triunfal, porque ya tengo a Cristo.
·Paciencia en las tentaciones insistentes.
·Canturreo alguna canción carismática. Canto en espíritu.
·Actúo con conciencia cierta, sin decir nada: “No sé si peco o no, en todo caso después me confieso”, ni tampoco: “Dios me perdone pero yo lo hago”.
·Cuando, después de poner los medios a mi alcance, no logro saber si estoy obligado, me quedo tranquilo, porque "una ley dudosa no obliga".
·Cuando se presenta “colisión de obligaciones”, procuro respetar primero a la obligación más importante, aunque no pueda cumplir la otra.
¿Quieres saber qué hacer antes, durante y después de la tentación?





